Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar

Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar

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Seguramente os parezca extraño y os sorprenda el título de este post, «Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar«. Pero es que para ser sincera muchas veces los padres nos tenemos que enfrentar al hecho de criar y educar a nuestros hijos de este modo. Como una auténtica supervivencia.

Podemos intentar hacerlo todo lo mejor posible, poner todo de nuestra parte, intentar ser los padres perfectos con los hijos perfectos. Pero no, la vida real lamentablemente no es así.

Y es en esos momentos en los que aparecen los problemas y las cosas salen torcidas, cuando tenemos que coger aire… y sobrevivir. Nadie nos ha enseñado cómo ser padres y nadie nos ha advertido de lo duro que es.

Vamos a ser papás

Cuando esperas un hijo, todo son ilusiones, esperanzas, alegrías. Es, podría decirse, la época del «enamoramiento». En ese momento tienes muy claro cómo quieres actuar y educar a tus hijos, en tu mente tienes formadas un montón de utopías sobre cómo afrontar esto de ser padres.

Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar

Pero la realidad es algo que escapa de nuestro control. Esa pequeña personita que depende de tí, también es un ser humano cada vez más independiente. Tiene su propio carácter y personalidad, sus propios miedos e ilusiones.

Nosotros, sus padres, podemos pensar cómo queremos que sea nuestro hijo. Pero eso no quiere decir que él tenga que ser forzosamente como nosotros esperamos. Se puede decir que, aunque nosotros le hayamos dado la vida, nuestra función sea acompañarlo en su camino.

Permitirle que, con nuestra ayuda, se forme como persona y se haga autónomo. Que aprenda a tomar sus propias decisiones y entienda las consecuencias de ellas. Enseñarle valores como el respeto, la tolerancia y el valor del esfuerzo.

Pero como padres, antes o después, vamos a encontrarnos con la realidad de cada día. No siempre las cosas salen bien y tenemos que superar muchísimos enfados y frustraciones.

Distintas etapas en la maternidad y paternidad

Mientras el niño es muy pequeño, nuestras preocupaciones se centran principalmente en su bienestar, en su salud, en las cosas que un bebé necesita. Son momentos en los que dependen completamente de nosotros, todavía no se valen por sí mismos.

Por eso, nuestro quehacer diario se basa en su alimentación (leche materna o artificial, primeros alimentos sólidos, hábitos a la hora de la comida…). También en su cuidado sanitario (ganancia de peso, vacunas, higiene y salud, revisiones pediátricas…). Y por supuesto en sus primeros contactos lúdicos y de esparcimiento (juegos y juguetes, desarrollo motor y verbal, paseos en familia…).

Cuando el niño va creciendo, no cesan las complicaciones y «problemas». No son los mismos que antes, sino que han evolucionado. Ni son más, ni son menos. Son simplemente distintos. Es curioso (y bastante gráfico para entender ésto que cuento) escuchar frases del tipo: «¡Qué mayor lo tienes ya! Bueno, a éste ya lo tienes criado«. Y tú piensas ¡Madre mía, criado dice…!

Claro, a los padres que ya han pasado por la época de la crianza en la que tú te encuentras, esas preocupaciones les parecen «nimiedades». Por eso hay que saber entender que todo pasa, y todo puede superarse.

A medida que los hijos se hacen mayores, es cierto que ya no necesitan ese tipo de cuidados propios de la primera infancia. Pero necesitan otros y no menos complicados. Aunque el niño vaya haciendo cosas de modo cada vez más independiente, los padres seguimos teniendo que estar allí. Dándoles valores, acompañándoles en su desarrollo.

Eso por no hablar de cuando llegan a la adolescencia, una etapa dura y a veces difícil de llevar. Incluso más adelante, también. Ser padres implica eso, que lo somos para siempre, para toda la vida.

Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar

Quien tiene hijos lo puede entender. Y para ello hace falta una dosis muy alta de paciencia, amor, respeto y tolerancia. Aún cuando tienes todo esto, la tarea no es fácil. Hay miles de contratiempos cada día. Cuando el niño va a la escuela se suman las tareas: deberes, estudios, malos comportamientos…

Objetivo: sobrevivir a la crianza

Como padres debemos tener mucha calma y armarnos de valor. La colaboración en la educación de nuestros hijos debe ser clave. Es muy fácil que nuestra relación de pareja se resienta, aún teniendo los cimientos más sólidos.

Muchas veces nuestra vida como padres acaba girando alrededor de la vida de los hijos. La actual vida que llevamos, además, es demasiado rápida y acelerada. Hacemos auténticos malabarismos para poder compaginar familia y trabajo. Y también necesitamos tiempo para nosotros mismos.

No hay suficientes horas en el día para todo. Por eso, el tiempo que pasamos en familia y con los nuestros, debe ser un tiempo de calidad. Una dura tarea, sí, pero hay que intentarlo. Es muy fácil que estalle la tormenta, bastante más fácil que conservar la calma.

A mí como madre me ha pasado y todavía me pasa. Perder los papeles, enfadarte y convertirte en «el increíble Hulk» y tener sólo ganas de gritar e incluso de mandar todo a paseo. Y después, cuando las aguas vuelven a su cauce, sentirme fatal. Sobre todo, por no haber planteado el problema desde la perspectiva de dar soluciones.

Afortunadamente, las cosas siempre tienen solución. Sólo tenemos que buscarla y por supuesto tener ganas de resolver las dificultades. Ser padres significa un aprendizaje constante, ninguno nacemos enseñados. Y es primordial que todos los miembros del núcleo familiar remen en la misma dirección.

Pararte a coger aire… y respirar

A veces es necesario tomarse un descanso, coger a la pareja y disfrutar el uno del otro. Intentar ver la paternidad también a distancia. Eso refuerza los lazos y nos da a los padres renovadas fuerzas. También a los hijos les va bien descansarse de nosotros (sobre todo cuando ya están más crecidos).

También es útil dedicar tiempo a uno mismo y aprender a relajarnos. Hacer ejercicio, salir al exterior, juntarnos con amigos, desarrollar un hobby o afición…

El otro día leí un post de Mamá y la Tribu, en la que hablaba de las madres quemadas o el Síndrome de Burnout. Y es que muchas veces los padres nos sentimos así, sobrepasados por las responsabilidades y agotados.

Pero debemos de continuar esforzándonos, unas temporadas pasan y dan lugar a las siguientes. El mundo sigue girando y, con el tiempo, vemos que hay problemas y conflictos en la crianza que en definitiva no tenían tanta importancia. Siempre se ven mejor las cosas una vez pasadas, cuando has aprendido y tienes la capacidad de verlas desde otra perspectiva.

Así que, ya sabes, mantengamos la calma. Los niños crecen y maduran. Se hacen personas adultas, mejores o peores, como todos. También ellos son seres humanos. No podemos pretender que sean perfectos y hagan todo como nosotros queramos. Pero sí que podemos intentar educarles con el ejemplo. Transmitiéndoles buenos valores les enseñaremos a convertirse en mejores personas.

Y la lucha como padres continúa, siempre continúa…

2 comentarios en “Objetivo: sobrevivir a la crianza en el núcleo familiar

  1. Hola, Pilar. ¡Qué post más interesante! Nos ha gustado mucho cómo has hablado de la familia. Además, los consejos que has dado nos han parecido muy útiles, ya que a veces es mejor parar un momento para coger aire y tranquilizarse. Nosotros también hemos hablado de la familia en nuestro blog –Enciasgum-, y nos hemos centrado en dar algunos consejos para conseguir que las relaciones familiares sean más saludables. Nos gustaría mucho que le echaras un vistazo al post y nos dieras tu opinión. Te dejamos el link por si te animas a pasarte: http://www.enciasgum.es/dia-internacional-de-las-familias/

    1. Muchas gracias por comentar, me alegro mucho de que os haya gustado mi post. Ser padres siempre es una aventura que requiere una alta dosis de paciencia. Por supuesto que voy a leer vuestro post! Me encantará poder tomar nota de vuestros consejos 😉 Un abrazo!

Mi blog se nutre con vuestras opiniones y sugerencias 😉 Así que, ya sabes, puedes dejar aquí tu comentario, ¡será bienvenido!

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