Disciplina positiva y límites

Aprender a poner límites desde la disciplina positiva

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La estructura básica para mantener unas normas dentro del hogar es la disciplina.  Casi cualquier tema que esté remotamente relacionado con el niño y con su cuidado supone un acalorado debate. Desde cuánto rato puede ver la tele hasta qué debe comer y qué no. Pero uno de los temas más controvertidos es, sin duda alguna, la cuestión de los límites.

¿Cuándo se es demasiado estricto? ¿Cuándo no se es lo suficiente? Podemos pasarnos un día entero debatiendo estas cuestiones. Pero hay una cosa que pienso que sí que es clara. Lo padres pierden su autoridad cuando ceden para convertirse en «colegas» de sus hijos.

La disciplina consiste en encontrar ese punto de equilibrio en que eres cariñoso con tus hijos, pero firme cuando tienes que serlo. Eso implica respeto por ambas partes.

Si eres demasiado duro con tus hijos, correrás el riesgo de cortarles las alas. Pero si no estableces ningún tipo de límite, tus hijos no sabrán controlarse.

Disciplina positiva

Tarde o temprano, normalmente en el colegio, esos niños se enfrentarán a un entorno distinto al del marco familiar. Allí, la ausencia de control agravará el problema. Puede incluso repercutir en la capacidad de aprendizaje del niño o derivar en la imposibilidad de hacer amigos.

¿Exceso de libertad = Felicidad?

Sería lógico pensar que a un niño al que se le permite hacer siempre lo que quiere debería ser un niño feliz y despreocupado. Pero esto no es así. El niño que se sale siempre con la suya piensa que es él quien manda. Y esta idea puede provocarle confusión.

El exceso de libertad no es una forma de decirle al niño que quieres que lo tenga todo. Más bien al contrario, le estás dando a entender que te da igual lo que hace y no te importa que sepa dónde están los límites.

Los niños que no están sujetos a una disciplina, en realidad se sienten con miedo, inseguros, enfadados, confundidos e infelices. No tienen ni idea de adónde se dirigen y eso les disgusta. Aunque consigan lo que quieren (o lo que creen que quieren), siguen sin estar contentos. Y continúan saltándose los límites para ver si hay algo que estés dispuesto a impedirles hacer.

Disciplina positiva y límites

Esta falta de disciplina muchas veces deriva en problemas de conducta en el niño: chillidos, pataletas… Todo esto se puede solucionar muchas veces marcando límites y estableciendo rutinas y normas domésticas. A ésto se le debe añadir palabras de ánimo que le motiven y valoren su esfuerzo.

Los niños a los que se marcan límites, se convierten en niños relajados, felices y seguros. Se les permite participar en la vida familiar sin necesidad de ser los protagonistas de la película.

No le darías las llaves del coche a tu hijo pequeño, ¿verdad? Entonces piensa que haces algo parecido si permites que en la vida diaria él decida quién hace qué, cuándo, dónde y cómo. El niño todavía no tiene la capacidad de razonamiento ni el sentido común necesarios para dirigir su propia vida. Y menos aún la vuestra en el hogar.

La disciplina no consiste en pisotear la personalidad de tu hijo, reprimirlo o intentar convertirlo en alguien que no es. Se trata en realidad de permitir que el niño sea él mismo dentro de los límites del comportamiento aceptable.

Son varios los puntos que hay que tener en cuenta para conseguirlo. Uno de ellos, quizá el más importante es el amor y respeto. Tu hijo no te querrá menos porque mantengas cierta disciplina. Ésta no significa imponerle castigos severos, sino enseñar a tu hijo cómo comportarse y ponerle límites. Conlleva tantos elogios y palabras de ánimo como firmeza y control.

Poner límites es…
  1. Enseñar que todos tenemos los mismos derechos.
  2. Lograr que aprenda que sus derechos acaban donde empiezan los derechos de los otros.
  3. Saber diferenciar entre necesidad y deseo.
  4. Decir SI siempre que sea posible y NO siempre que sea necesario.
  5. Enseñar que muchas cosas se pueden hacer y que otras NO.
  6. Mostrar el mundo con connotación social (convivencia) y no sólo psicológica (deseo, placer como único interés).
  7. Ayudar en el desarrollo de la paciencia.

Disciplina positiva

Poner límites no es…
  1. Pegar a los hijos para que se porten bien.
  2. Hacer sólo lo que decimos los papás y las mamás.
  3. Dar órdenes sin explicar el por qué.
  4. Gritar para que obedezcan.
  5. Provocar traumas emocionales.
  6. Invadir la privacidad del niño.
  7. No atender las necesidades básicas de tu hijo.

Aclaro que respetar la privacidad del niño no quiere decir que los padres no supervisemos y orientemos. No se refiere a no protegerles de un riesgo teniendo que involucrarnos en sus cosas. No invadir su privacidad se refiere a:

  • Corregirle en privado y no en público.
  • No hablar de sus problemas con otras personas ajenas.
  • Evitar ridiculizarle delante de los demás por sus fallos.
  • No comparar su comportamiento con el de otros.
  • Nunca utilizar insultos o vejaciones haciendo referencia a sus capacidades.
Hay dos cosas necesarias de recordar al establecer la disciplina en casa:
  • Sé constante: mantente firme y no cambies las normas. Los miembros de la familia deben comportarse del mismo modo y apoyarse el uno en el otro. Cuando el niño recibe una llamada de atención de uno de los padres, va naturalmente en busca del otro para ver si puede sacar algo. La falta de coherencia hace imposible la disciplina.
  • Actúa inmediatamente: no pospongas la toma de medidas. Los niños pequeños no recuerdan las cosas mucho tiempo. Tu hijo no asociará la llamada de atención con su mal comportamiento si transcurre demasiado tiempo entre ambos.

Y vosotros ¿estáis de acuerdo en que la disciplina puede ayudar a corregir malos comportamientos?

4 comentarios en “Aprender a poner límites desde la disciplina positiva

  1. Pilar, lo de que describes es muy adecuado para UN niño o niña en el hogar. A nosotros se nos complicaron las cosas porque tuvimos 4 y cada una o uno tenía su personalidad. El nivel alto de autonomía que necesitaba y merecía una por su gran responsabilidad chocaba con el nivel bajo que necesitaba otra por su poca capacidad de responsabilizarse y, lógicamente, surgían las comparaciones ¿por qué a mí … y a él …?. ¡No hay derecho!. Aún siendo un gran sicólogo y teniendo claro qué necesitaba cada uno hubiese surgido el problema de las comparaciones.

    1. Aunque se tengan varios hijos, las normas en el hogar han de ser las mismas para todos. Ante un mal comportamiento, se tienen que establecer los mismos límites para todos los hijos. No deben hacerse comparaciones ni tratar de distinto modo a unos que a otros. Si damos más privilegios a alguno en particular, pueden aparecer complicaciones como los celos. Es importante recalcar los aspectos positivos de cada uno y hacerles saber lo que han hecho bien y lo que esperamos de ellos. De este modo, reforzaremos los buenos comportamientos pues es a éstos a los que prestaremos mayor atención. Cuando uno de los hermanos se ha comportado bien y el otro mal, nos centraremos en reforzar el buen comportamiento y en dialogar y explicar el por qué de su mala conducta en el otro. Esto no quiere decir comparar a ambos, de forma que estemos diciéndoles que uno es mejor que el otro. No, hay que elogiar el comportamiento en sí pero no a la persona. En el caso que cuentas «¿Por qué a mí…?» está claro que es necesario explicar claramente las consecuencias de una mala conducta, el niño debe entender qué es lo que ha hecho mal. De este modo, ellos sabrán perfectamente a qué atenerse cuando han traspasado los límites o normas establecidas en casa. Espero haberte ayudado, gracias

  2. Este es un tema Pilar que debemos seguir trabajando con los padres. Hay muchos que desde su inmenso amor no logran entender la importancia de poner límites a los pequeños de casa.
    Muy buen post. Un abrazo

    1. Sí, los padres a veces confundimos permisividad con demostrarles nuestro amor. Y tenemos que aprender a poner límites, a la larga es en beneficio de todos. Gracias por comentar, guapa, veo que somos de la misma opinión! 😊

Mi blog se nutre con vuestras opiniones y sugerencias 😉 Así que, ya sabes, puedes dejar aquí tu comentario, ¡será bienvenido!

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