Las habilidades sociales y el juego

Las habilidades sociales y el juego en la infancia

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Las habilidades sociales y el juego en la infancia. Una de las cosas más importantes para un niño es aprender a llevarse bien con otras personas. A veces, los niños pequeños ven a los demás (sobre todo a nosotros los adultos) como molestos obstáculos que continuamente se interponen en el camino de lo que quieren hacer.

A los peques les cuesta un tiempo saber apreciar que sus semejantes también tienen sentimientos. Y que compartir, hacer las cosas por turnos y ser amables, son cualidades que hay que desarrollar.

En algunos casos, pueden precipitarse los acontecimientos. Es entonces cuando debemos dejar claro al niño cuáles son los límites y orientarlo en la dirección adecuada.

Lo primero que debemos entender, es que en todas y cada una de las fases de crecimiento, es primordial que participemos con nuestros hijos de forma activa. Que nos divirtamos y dialoguemos con ellos.

En ocasiones no disponemos de mucho tiempo debido al resto de nuestras obligaciones. Pero, siempre que sea posible, tómate tu tiempo en jugar con él. ¡No te preocupes si no tienes la casa perfectamente ordenada y disfruta de tu hijo!

Muchos padres no juegan lo suficiente con sus hijos. Sin embargo, a través del juego es como los niños aprenden un montón de cosas. Una de ellas, por ejemplo, es llevarse bien con otras personas.

Así que olvida tu timidez y déjate llevar por la imaginación de tu pequeño. ¡En ocasiones también es bueno saber desmelenarse y hacer el loco con ellos! Entra en su mundo y deja que en algunos momentos sea tu hijo quien lidere el juego.

Las aptitudes sociales y el juego en los niños

Las habilidades sociales y el juego: la socialización

El juego es la forma en que los niños se divierten, pero también es su modo de aprender. Es una forma de descubrir el mundo que les rodea y asentar las bases del aprendizaje de las relaciones humanas. Y todo ello a través del entretenimiento.

Un bebé de 6 meses explorará el mundo que le rodea llevándose todo a la boca. Un niño de 2 años lo hará intentando introducir una figura geométrica en un orificio determinado. O para uno de 4 años su forma de descubrir el mundo pasará por un montón de juegos de ficción, inventados por él.

Las aptitudes sociales y el juego infantil

Todas esas experiencias a través del juego, asentarán unas bases de conocimientos de todo lo que les rodea. Incluidas, por supuesto, las personas que interactúan con él en cada momento.

Un niño al que no se le dan suficientes oportunidades de jugar, no sabrá qué hacer y quizá acabe aburrido. Lo cual significa que encontrará otras formas (a veces inadecuadas) de canalizar su frustración. Y si eso sucede, es posible que acabemos encontrándonos con un niño malhumorado que empiece a dar problemas para llamar la atención. Y alguna que otra escena de berrinches, llegado el caso. Además, no aprenderá las habilidades que podría aprender con el juego.

Y no me refiero solamente a las aptitudes mentales que se pueden encontrar en un juego educativo. También lanzar una pelota le hace aprender coordinación física y otras habilidades motrices. Los puzzles y juegos similares en los que tiene que concentrarse, le ayudan a estimular su rango de atención. Los juegos de representación e interpretación (como el disfrazarse), alimentan su imaginación y su socialización. El dibujo y la pintura dan salida a su creatividad y le permiten controlar mejor su instinto prensil (la llamada “pinza”).

Las aptitudes sociales y el juego infantil

El juego en los bebés

El bebé necesita estimulación, en realidad para ellos el juego surge de forma bastante temprana. Y es tan importante satisfacer esa necesidad de estimulación como darle de comer cuando tiene hambre o cambiarle el pañal cuando se hace pis.

El bebé carece de la coordinación y la movilidad necesarias para explorar el mundo sin tu ayuda. Por ejemplo, si le colocas un juguete donde sólo pueda verlo, obtendrá una estimulación demasiado básica con él. Apenas intuirá su color y su forma.

Pero si se lo acercas y lo dejas a su alcance, terminará por darle con su manita y hacerlo mover. La primera vez, es posible que lo haga de forma accidental, por casualidad. Al final, ese gesto y movimiento se acabará repitiendo y pronto se convertirá en un juego para él. Y ese sencillo juego, le habrá enseñado a mover algo con la mano, que es el principio de la coordinación oculo-manual (ojo-mano).

Las aptitudes sociales y el juego infantil

En cuanto el bebé aprenda a caminar, el juego se convertirá para él en una fascinante exploración. Todos los objetos que estén a su alcance querrá cogerlos. Si le proporcionas a tu hijo formas seguras de experimentar con aquello que le rodea, alimentarás su deseo de aprender.

Éste es un momento estupendo para la improvisación: una cuchara de madera, un cazo, un vaso de plástico. Prácticamente cualquier objeto se convertirá para él en todo un reto de aprendizaje. También los juegos en los que apile distintas formas, encajables, juguetes que rueden o hagan sonido al tocarlos…

El juego en el primer año

En cuanto los niños aprenden a caminar, el juego se vuelve tanto un reto para superar su frustración, como una fuente de alegrías y descubrimientos. Quiere meter una pieza en una caja, porque ha visto cómo otros lo hacían, pero él solo no sabe hacerlo. La solución no es quitarle todas las cosas que puedan frustrarlo. Porque así nunca aprenderá de ello, ni sabrá manejar su frustración. Quizá en ese momento lo mejor sea distraerle con otro juguete él que pueda manejar mejor.

También puedes hacer lo siguiente: coger su manita y acompañarle con un movimiento a que él meta la pieza en la caja. De ese modo, aprenderá y le seguirá pareciendo que lo ha hecho él. Y le animará a repetirlo hasta que aprenda a realizarlo él mismo.

Las aptitudes sociales y el juego infantil

No esperes que se entretenga mucho jugando solo o al mismo juego mucho rato. Tampoco que juegue con otros niños. Posiblemente, juegue al lado de otros peques, sin darse cuenta siquiera de que están allí.

O incluso, si se percata de su presencia, será para detectar que el otro niño está jugando con algún objeto interesante. Tan interesante como que él pretenda arrebatárselo para jugar con él. En estos casos, los padres debemos explicarle y llamarle la atención sobre su comportamiento. Pero siempre dialogando y no cediendo a sus caprichos y exigencias.

El juego compartido

Con el tiempo, el niño llegará a la etapa en la que haya aprendido a jugar con otros niños (compartiendo y cooperando). Pero hasta entonces, es primordial que los adultos le ayuden a jugar. De ese modo, el niño aprenderá un montón de aptitudes y comportamientos sociales.

Muchas veces, para nosotros supone un problema. Por ejemplo, por el tiempo de que disponemos. Cuando uno tiene cosas que hacer y el peque se encuentra absorto en sus juegos, nos parece el momento oportuno para dedicarlo a nuestros quehaceres. Por el contrario, tu hijo seguramente verá ese momento el ideal para compartir sus juegos contigo.

Las habilidades sociales y el juego

Tan pronto como te pongas a hacer tus cosas, él dejará bien claro que busca tu atención. Portándose mal incluso, en algunas situaciones. para ello, lo mejor es que intentes separar tu tiempo. El que dedicas a tus tareas y el que inviertes en jugar con tu hijo.

Como los niños pequeños no diferencian todavía entre “juego” y “trabajo”, una excelente solución es implicarles en lo que los mayores estemos haciendo. Ya os expliqué en un artículo anterior cómo los niños pueden colaborar en algunas de las tareas del hogar. Ayudándote en ellas conseguirás prestarle la atención que él demanda y necesita y el niño se lo pasará en grande.

En resumidas cuentas…

Los niños pequeños necesitan aprender a compartir juegos y esperar su turno. Pero para ello, has de explicárselo claramente. Los juegos sencillos en los que participe con otros niños, le permitirán aprender a dar y recibir. Procura no dejarlos solos y siéntate con ellos. Enséñales cómo funciona el juego. Diles cuáles son las reglas. No sabrán jugar juntos a menos que les enseñes cómo hacerlo.

Las habilidades sociales y el juego

Y cuando ya sepan jugar (de más mayores), déjalos a su aire. No hace falta que te quedes de pie vigilándolos (todos alguna vez lo hemos hecho). Los niños desarrollarán su propia relación y acabarán resolviendo solos sus diferencias. En ese momento no es necesario que hagas de juez constantemente.

Así que ya sabes, primero el juego dirigido y después el juego libre. Verás cómo interactuando y jugando con ellos, acaban aprendiendo a relacionarse de un modo natural.

Y tú… ¿dedicas alguna parte de tu tiempo en jugar con tus hijos? Pruébalo, verás cómo todo fluye y os divertís mucho juntos.

8 comentarios en “Las habilidades sociales y el juego en la infancia

  1. Cada día es una aventura llena de juegos, los únicos que aprenden no son los pequeños, ellos nos dan a los mayores lecciones que hemos olvidado.
    Todos deberíamos jugar un rato al día, tengamos la edad que sea. El niño de nuestro interior necesita divertirse.
    Buen post, gran reflexión para incorporar la rutina del juego con la vuelta al cole.

    1. Cierto, compartiendo juegos con los niños también nosotros aprendemos mucho de ellos. Y además, reforzamos enormemente nuestra relación y comunicación con nuestros peques! A veces jugando te cuentan experiencias, pensamientos, sentimientos… que de otro modo no conocerías. Gracias por leerme y por vuestro comentario. Un abrazo!

  2. Vaya que sí Pilar, la mejor forma de aprender, de entrenar habilidades sociales y de interactuar es a través del juego. Un post fantástico.
    Un abrazo !

    1. Muchas gracias, Bibiana! Sé que tú, como yo, das mucha importancia al juego con los niños. Somos de la misma opinión, es completamente beneficioso, para los peques y también para nosotros al compartir esos momentos con ellos. Un beso grande! 😘

  3. La verdad es que yo juego mucho con Eli. Le doy mucha importancia a su modo de jugar, de hecho lo que más me gusta es observarla. Intento que juegue ella sola,que tenga un rato de parque para que se relacione con los niños que haya y sepa resolver problemas, me gusta tener tiempo de juego con ella… es un modo de conocerla también. Me ha gustado tu post un montón.

    1. Gracias, Merce. Creo que lo haces estupendamente 😉 Es muy importante dedicar un tiempo a jugar con ellos, ponernos a su nivel, convertirnos también en niños. Los padres que dedicamos esos momentos compartidos con nuestros hijos, descubrimos muchísimas cosas a través del juego (sobre ellos y sobre nosotros mismos). Son situaciones distendidas y relajadas, en las que mientras disfrutamos, surgen conversaciones con los peques, dudas que resolverles, ayudas que ofrecerles… que generan confianza y empatía. Y eso se transmite a cuando comparten juegos con otros niños. Un saludo, guapa!

  4. Yo juego por deformación personal y porque soy mas payasa que mis hijos y me encanta hacer tonterías, y porque estoy convencida que ahora es el momento después los echaré de menos.

    1. Y lo haces muy acertadamente. Cuando son pequeños es el momento 😉 y desarrolla en ellos un aprendizaje importantísimo! Aparte de que esos buenos momentos nos hacen crecer a nosotros también con ellos. Y, como bien dices, crecen demasiado rápido y esa época no vuelve y cuando se hacen mayores da mucha nostalgia. Así que… que nos quiten lo bailao!! 😁

Mi blog se nutre con vuestras opiniones y sugerencias 😉 Así que, ya sabes, puedes dejar aquí tu comentario, ¡será bienvenido!

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