Así vivimos la conciliación vivencias

Así vivimos la conciliación familiar: experiencias reales

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Así vivimos la conciliación. Hoy voy a compartir con todos vosotros varias vivencias personales en referencia a este tema. Conoceremos de primera mano la experiencia de distintos padres y madres en relación a la conciliación entre el trabajo y la familia.

Hace varios días lancé en redes sociales esta propuesta, solicitando colaboración para que compartierais vuestra realidad. No pensé que la aceptación y participación fuera a ser tan grande.

Os lanzaba a todos los papás y mamás la siguiente cuestión:

Mi intención era plasmar la realidad de la conciliación laboral y familiar (lo mejor posible). Para ello os solicitaba que me enviarais vuestro caso personal. De este modo, cuantos más participantes mejor para tener una visión más amplia sobre cómo está la situación para las familias.

Días después me dí cuenta de que la respuesta era mayor en mujeres (madres) que en hombres (padres). Así que os puse un poco las pilas para daros también voz en ésto. ¡Porque conciliar, por supuesto, es tarea de dos!

Y sí, la verdad es que sorprendentemente encontré un montón de respuestas a mi llamada. Desde aquí daros las gracias a tod@s por vuestra ayuda y participación. ¡Sin ella este post no hubiera sido posible de la misma manera!

Ahora sí, vamos al grano de la cuestión. La conciliación laboral y familiar… ¿de verdad existe? ¿Es posible poder compaginar de forma eficiente el cuidado de un niño con la realización de un trabajo remunerado? Estas son las preguntas que nos hacemos tras tener un hijo.

Sinceramente, puede hacerse, pero las ayudas de las que disponemos los padres tras tener un hijo son irrisoriamente escasas. En muchos casos prácticamente nulas. Cierto es que en algunos casos hay personas que sí pueden disfrutar de unos horarios y jornadas que les permiten disponer de tiempo suficiente para su familia.

Es el caso, por ejemplo, de los padres y madres con empresa propia y trabajo desde casa. También se ven favorecidos y apoyados los progenitores con empleos con mayor libertad o flexibilidad de horarios. Sin embargo, incluso ellos tienen que hacer auténticos malabarismos para adaptar su jornada laboral y familiar.

En muchos casos, los padres tenemos que optar por reducirnos la jornada. O incluso por dejar de trabajar temporalmente. Lo cual repercute negativamente en la economía familiar. ¡Pero también supone un coste elevado tener que pagar una guardería, niñeras, comedores…!

Así que al final, los padres nos vemos abocados a prescindir muchas veces de nuestro tiempo de calidad con nuestros hijos. Y ésto, en mi opinión, no es bueno para la educación y el crecimiento emocional y afectivo de los peques. ¡Ellos nos necesitan y nosotros necesitamos disfrutar más de ellos!

Así vivimos la conciliación

En fin, ya sabemos todos cómo está nuestra situación personal. Aquí quiero compartir con vosotros cómo viven la conciliación (o su ausencia) varios compañeros de fatigas. Padres y madres como vosotros, que han tenido la amabilidad de contarnos su experiencia y vivencia. No he querido dejar a nadie en el tintero, así que preparad las gafas de lectura… ¡Os dejo con ellos!

Así vivimos la conciliación: Vuestras experiencias

Silvia, Twiter: @mummysil15, autora del blog emocionArte

“En mi caso, soy maestra y tuve 16 semanas de permiso por maternidad más 2, por compactar la lactancia. Evidentemente, eso es poquísimo para las necesidades de un bebé, así que decidimos que yo me cogería una excedencia de 3 meses y medio, haciendo coincidir el final de la misma con el final de curso.

Eso supuso que pudiera criar a mi hija hasta los 10 meses y medio. Sigue siendo insuficiente, pero se mezclaban dos temas: necesitábamos mi sueldo para la peque y aunque la maternidad me ha llenado lo que más en esta vida, necesitaba volver a mi trabajo, volver a la rutina. Mi compañera de trabajo tuvo a su hijo 3 meses más tarde que yo, y ella sí se acogió a la reducción de jornada.

Yo hice números y sopesé pros y contras, y la verdad no me compensaba, así que empecé de golpe jornada completa. Fue duro no, lo siguiente, pero sentía que tenía que hacerlo así, ya que a la larga iba a beneficiar a mi peque. Además, la dejé en buenas manos, la peque se quedó con los abuelos hasta los 22 meses y en el último año de guardería fue sólo por las mañanas. Y ahora, de cabeza a p3, que ya empieza el cole de los grandes. ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Volando, volando!”

Gloria, Instagram: @balanceoforma, autora de la web balanceoformacion.com

“Con mi primer hijo tuve 4 meses de baja y dos de lactancia y luego me incorporé pero trabajaba desde casa. Fue caótico porque el bebé no me dejaba hacer nada y a los 9 meses busqué una educadora para que lo cuidara antes de ir a la guardería con año y medio. El papá estuvo un mes conmigo (15 días de baja y 15 de vacaciones). Poquísimo porque encima tuve cesárea y lo pasé fatal. Después tuve mastitis y tenía que ir sola a los médicos que no sabían cómo curarla y yo creo que fue del estrés de madre primeriza y sola.

Con el segundo era autónoma y cedí dos semanas al papá. Así que estuvo un mes de su baja, dos semanas de sus vacaciones y dos semanas mías, total 2 meses que fueron muy buenos y necesarios. Lo viví de manera muy diferente. Ser mamá autónoma me impide trabajar al ritmo que quisiera. Pero he decidido no trabajar y criar al mismo ritmo que antes, porque no trabajaba ni cuidaba. Así que trabajo menos pero feliz.

Todas estas experiencias me ayudan en mi trabajo que es acompañar a madres en su embarazo, postparto y crianza en mi página web. ¡No dudéis en visitarla!”

Así vivimos la conciliación

Casandra, Twiter: @abuela_lejana, autora del blog laabuelalejana.es

“Nos vinimos de Cádiz a Madrid cuando estaba embarazada para mejorar laboralmente. Mi marido trabajaba, pero no ganaba mucho (600€ netos por una jornada completa). Y yo allí no encontraba trabajo.
Mi intención cuando nos vinimos era empezar a trabajar cuando ella cumpliera un año, pero el precio en Madrid de las guarderías es desorbitado. Al punto que un sueldo a media jornada da lo justo para pagarla, y para eso, prefiero quedarme con ella y cuidarla yo.

Y trabajar a jornada completa aquí es irte a las 7 de la mañana para coger el metro (porque en Madrid trabajar al lado de casa es pura fantasía) y llegar a las 19, eso si no te toca un turno partido. Y tampoco quiero que mi hija se pase 8 horas durmiendo, 12 con desconocidos y 4 horas conmigo. Su padre tiene más o menos ese horario, va en coche, se va a las 8 y llega sobre las 19:30. Al final siente que se está perdiendo toda la infancia de su hija por traer el pan a casa.

La conciliación es una gran mentira, para nosotras y para ellos, porque es tan suya como mía. Y, al menos aquí en Madrid la gente vive para trabajar, no trabaja para vivir. Y es muy triste. Supongo que por eso la gente de aquí es tan desagradable, tan maleducada y siempre van con prisas. La verdad es que no quiero esto para mi hija, y espero poder volver PRONTO a Andalucía.”

Mari, Twiter: @Losmundosdekure 

Me gustaría dar mi punto de vista sobre la conciliación. Aún mi bebé no ha nacido (quedan 7 semanas) pero ya de unos meses aquí me he visto en la obligación de informarme sobre como voy a conciliar siendo mi intención la Lactancia Exclusiva.

Con toda mi tristeza dejaré a mi bebé con 5 meses con su abuela, por dejarla con ella no es por que es una madre maravillosa y seguro lo hace muy bien. Pero claro, ¿como pretendo dar pecho hasta los 6 meses exclusivos? Nos va a costar a todos,  ya me he tenido que informar sobre esas cosas y aún queda mas de medio año ☹️  Yo me pregunto ¿si se recomienda la lactancia exclusiva hasta los 6 meses no debería de ser esa la baja maternal mínima?

Y ya no quiero ni pensar en esa separación de casi 8 horas. De levantarlo temprano, de no disfrutar de él siendo tan pequeñito… Y ya te digo, tengo suerte porque se queda con mi madre. Si lo tengo que dejar en la guarde, me dan ya los 7 males.

Por otra parte, lo bueno que tiene mi empleo es que son bastante flexibles. Puedes reducirte horas, elegir horarios más o menos flexibles. Hay una bolsa de 8 horas para llevar a los niños a los médicos. Si se te pone malito son flexibles a la hora de recuperar esas horas otros días. Por ese aspecto, pues una lo agradece. Pero claro, ojalá las cosas fueran mejores. Y hubiera más facilidades para todos, ya que esto mismo que yo comento es impensable para mi marido. Un saludo y luchemos por una ¡conciliación mejor!”

Así vivimos la conciliación

Papá Cuarentón, Twiter: @PapaCuarenton, autor del blog papacuarenton.com

“En México ahora dan 5 días (sí, solo 5) por paternidad. Cuando mis gremlins nacieron eso no existía. Te puedo decir que apenas el año pasado cambiaron la Ley Federal del Trabajo en México.

Dentro de esos cambios, incluyeron que para nosotros los padres la ley nos garantizaba el derecho a tener 5 días de descanso laborado con goce de sueldo. Esto es contando a partir del día de nacimiento del bebé o del día en que un niño o niña te sea entregado en adopción.

Supone un gran logro porque, antes de eso, uno como papá no tenía derecho a ausentarse a menos que negociaras eso con tu patrón.

Aquí os dejo un enlace de uno de los principales diarios de México donde explican con detalle este cambio: Excelsior digital. También vino a beneficiar a las madres dándoles un poco más de flexibilidad en el manejo de su permiso de maternidad.

Antes de la modificación de la ley, la futura madre debía tomar 6 semanas antes del parto y 6 después de él. Ahora puede tomar hasta 1 antes del parto y 11 después de él, para poder estar más tiempo con el bebe recién nacido. También les garantizan horas del día para amamantar o bien para extracción de leche.”

Madre Anónima:

“Tuve a mi hijo el 22 de mayo del 2016.  Empecé a trabajar a finales de octubre del 2016. Fueron 5 meses solapando las 16 semanas de baja maternal, lo que me quedaba de vacaciones y compactación de lactancia… Desde el minuto 0 en la empresa me dijeron qué quería hacer. Si solapar con las vacaciones o hacerlas después. O bien con la lactancia, si quería solaparla o dosificarla saliendo 1h antes o entrar después.

Mi marido solicitó conciliación laboral por escrito. Para que así alguien estuviera en casa siempre. No tengo queja. Yo trabajo de 22 a 8h de la mañana de enfermera, y mi marido tiene de condiciones en la conciliación familiar, el no empezar antes de las 9 de la mañana ni acabar después de las 21 h si fuera turno de tardes. Para así adaptarse a mi horario, ya que yo hago más horas.

Para mí, no fue duro empezar. Fue necesario yo creo que para mi hijo y para mí. No es un niño que solo quiera mamá, mamá y mamá. Porque también ha estado su padre ahí siempre.

Así vivimos la conciliación los padres

En las noches que trabajaba yo de noches y él tenía 5 meses y pico, era su padre quien pasaba con él toda la noche. Dándole su bibe y cambiándole. Para una correcta conciliación e incorporarme al trabajo, sin que el bebé tuviera dependencia de mí, tenía claro 3 cosas desde el principio:

1. No colecho. El bebé duerme en su habitación desde los 4 meses y pico, antes de ir yo a trabajar empecé a dejarlo en su cuna. Y a día de hoy con dos años duerme súper feliz en su cama grande.

A los 14 meses lo lleve a la guardería. Así que cuando ahora  vengo de trabajar y mi marido va de mañanas duermo en ni habitación después de dejarlo a la guarde y listos. Duermo 3 o 4 horas por la mañana y lo paso a recoger a mediodía. De momento nos va súperbien.

2. No quise dar pecho. Primero porque el pecho implicaba dependencia, sacrificio y que si trabajaba de noches iría mejor que su padre lo alimentara con bibi. Y además y muy importante, porque no me quería amamantar, clarísimo desde el minuto 0. Que yo venía de trabajar por la mañana e iba a dormir, pues dormía. Su padre se lo llevaba de paseo a media mañana y preparaba los bibis. Ningún problema. Luego me despertaba yo a mediodía y su padre iba a trabajar. Y así siempre había alguien con el bebé.

3. Distribución por igual de la crianza del bebé, tanto de su padre como la mía. Los dos lo alimentamos y lo criamos por igual y el bebé durmió en su cuna y en su cuarto adaptándose también.

No fue difícil. Solo era poner las cosas claras desde el principio… Creo que la mujer del siglo XXI, que está al 100% al mercado laboral o bien tiene la opción de estar encerrada en casa amamantándolo y criando a su hijo al 100% con él, que también es muyyy respetable.  O bien ordenar y adaptar su vida y la del bebé al trabajo de sus progenitores. Yo elegí la segunda opción.

También depende mucho de allí donde trabajes. De si la empresa tiene sindicatos o no, que velen por estos derechos de asesorarte previamente por el convenio de tu empresa para que no te tomen el pelo. Y creo que además, adaptarte tú a la empresa y la empresa a tí. Evidentemente no todo es el bebé, ni todo el trabajo. Si queremos pagar hipotecas y comer se ha de conseguir un punto medio en las dos cosas.”

MamáWonderful, Twiter @1mamawonderful, autora del blog unamamawonderful

“En mi caso, deberíamos hablar del no permiso por maternidad… Cuando me quedé embarazada trabajaba en una academia, contrato temporal por curso. Por lo que el contrato terminó en junio y tuve al peque a final de julio.

Así vivimos la conciliación los padres

Aquel verano no me dijeron nada sobre el trabajo, pero la última semana de agosto me llaman por si quiero dar clases de mi especialidad la primera semana de septiembre… Le digo que aún no he pasado la cuarentena y me dicen que lo entienden. Que si no quiero no pasa nada, que avisarían a alguien para que la diese y que seguramente fuese a esa persona a quien contratasen para el curso siguiente.

Sabemos lo que significa, ¿no? Y tuve que ir. El día 40 después de parir tuve que ir a dar 1h de clase. El peque se quedó con mi madre, sin ella no podría trabajar ni lo poquísimo que trabajo… Pero yo me fui llorando muchísimo, tuve que controlarme para mantener una buena respiración mientras conducía.

Las clases aquellas casi ni las recuerdo… ¡Imaginaros cómo estaba! La vuelta la llevaba un poco mejor… Pero llantos había siempre. Y así hasta final de curso.

Sé que con mi madre está genial, ¡le encanta estar con ella y se tienen adoración! Pero a mí me encantaría poder estar también con él…”

David, Twiter @_Bilito

“La mía no existe básicamente. Tras disfrutar 4 semanas de baja de paternidad ayudando a la mamá con los puntos de la cesárea, registrando bebé e inscribiéndole en seguridad social, vuelta al trabajo antes que me diera cuenta. A partir de ahi, han pasado 8 años.

Y no puedo hacer ni los deberes con ella. Mi relación de papá se limita a las vacaciones y al momento tarde noche de duchas, cenas y cama.”

Mi papa es, Twiter @blogmipapaes, autor del blog mipapaes

“Supongo que soy de los pocos afortunados. Pedí una adaptación de horario y me la concedieron por ser padre. Tengo suerte de disfrutar de mucho tiempo juntos. Un lujo currar en un sitio así.”

Así vivimos la conciliación en la familia

JM, Twiter @laparejadegolpe, autor del blog laparejitadegolpe.com

“Los papás también queremos y necesitamos conciliar, y somos parte de la ecuación. Estoy convencido de que es algo necesario cambiar para acercarnos a la igualdad real. Sin la inclusión de los hombres en las tareas de cuidado, crianza y responsabilidad no avanzaremos. Y sin permisos igualitarios e intransferibles es imposible.

Al final el peso de la crianza y los cuidados siempre recaerá sobre las madres, a menos que cambiemos la mentalidad y los roles sociales y culturales. Al igual que el resto de la familia. Y tampoco podemos dejar fuera de la conciliación a las personas sin hijos. Conciliar también es disponer de tu tiempo para vivir.

<La conciliación es mentira>, es una de mis frases. Podéis leer el post completo sobre su experiencia en el siguiente enlace: #Conciliación: Mis dos tazas de caldo.

Ester, Twiter @_fesolet , autora de la web Haricot en Provence

“Todavía no ha llegado “Fesolet” (mi bebé), pero ya me veo venir que la conciliación no va a ser un camino de rosas… Y se supone que vivo en un país (Francia) con montones de ayudas sociales y horarios mejores..¡pues no es oro todo lo que reluce! Si al final va a resultar que se está mejor por debajo de los Pirineos… no, va, no exageremos.

Veamos que os explico:
Baja maternal: 10 semanas después del parto. Baja paternal: 3 días por el nacimiento y 11 días de baja. Y “Papá Frijol” es profe en la uni, funcionario, que se supone que son los que más ventajas tienen…
Me quedé embarazada estando en un contrato temporal de 2 días por semana hasta junio. El paro me complementaba el resto de los días. Por un lado, como no ha sido un embarazo tranquilito, pues ya me iba bien trabajar solamente 2 días.

Pero claro, una vez termina junio, el siguiente contrato es en septiembre… y como estoy ya por explotar, ni modo de renovaciones ni nada. Así que baja maternal estando en el paro.
Mi jefa me dijo que en enero (no en diciembre cuando termine mi baja) quizá pueda volverme a contratar. Dependerá de la coyuntura de los astros si se alinean y el ayuntamiento que tiene la última palabra está de acuerdo.

Pero sería de nuevo para dos días por semana. Me ha propuesto, y de manera que queda entre nosotros en el centro (que el ayuntamiento no va a dar permiso) que me traiga a Fesolet. Lo ponemos en un parque en la zona de los despachos de dirección y así puedo ocuparme de él cuando mande los críos al patio, en la hora de comer. Sabiendo que ella y la secretaria están con él…

Así vivimos la conciliación

Porque tema guardería, sólo se puede solicitar plaza en enero, y si la conceden es para septiembre próximo. Teniendo en cuenta que supe que estaba embarazada en febrero, es evidente que ¡no tengo plaza asignada! Y mira que iría genial porqué está cruzando la calle…

En Francia, es cierto que los horarios son mejores. Entras a trabajar (según la empresa) entre las 8 o las 9 de la mañana. Y salir, sales sobre las 17 o 18h. Pero los coles, ¿qué horario hacen? Pues la verdad es que es un jaleo. La mayoría entran a las 8 pero te puedes encontrar días que salen a las 15h y días a las 16h. Nunca más tarde de las 16h30 (los más pequeñitos hacen menos horas, y a medida que pasan los años, más tarde salen).

¡Ah! Y los miércoles, según en qué coles no hay clase o solamente por la mañana. De hecho, cuando alguien se pide reducción de jornada, lo que hace es trabajar lunes y martes. Librar el miércoles y trabajar de nuevo jueves y viernes. Mayoritariamente son las mujeres quienes se toman el miércoles, que se le conoce como el “día de la secretaria” porque es el día de la semana en que no hay casi ninguna trabajando.

Sí, ya sé, el país de la “égalité”. Así que, como podéis ver, no es tan exagerado, pero aquí las familias también tienen que hacer sus malabarismos para conciliar. Como quiero montar una empresilla, sé que voy a ser yo quien va a tener mucha más flexibilidad de horarios para atender a Fesolet si enferma, llevarlo, recogerlo… Pero claro, ¿y si yo tuviera un trabajo como el que tenía antes? Pues equilibrios, qué remedio.”

Mi propia experiencia al ser madre…

Por supuesto, os voy a compartir cómo viví yo la conciliación. O la ausencia de ella, por motivos ajenos a mí. Yo estaba trabajando de administrativa cuando me quedé embarazada. Alrededor del quinto mes, notifiqué de mi estado a la empresa. Mi jefe me dió la enhorabuena y me comentó que buscaría a una persona para que me cubriese durante mi baja maternal.

Al poco tiempo, cogieron a una chica y me tocó enseñarle y formarle. Mi fecha del parto estaba prevista para junio, y la verdad es que llevaba el embarazo a las mil maravillas. Ninguna molestia y todo perfectamente en orden. No me ausenté de mi puesto ni un sólo día.

Llegado febrero mi jefe me llamó a su oficina. Era la fecha en la que expiraba mi contrato y me tenía que renovar. Muy tranquilamente, me dijo que no iba a renovarme el contrato. Me comentó que en mi situación no le salía a cuento renovarme y que era mejor que me despidiera.

Así vivimos la conciliación experiencias

Eso sí, insistió mucho en que el motivo no era que estuviera embarazada. Y que no me despedía, pues estaba muy contento conmigo. Que en realidad no me renovaba el contrato, pero que cuando mi hijo fuera más mayor, podía volver a pedirles trabajo. Y que todo aquello lo hacía por mi bien, que era yo la beneficiada.

Afortunadamente, tenía varios años cotizados. Así que, cuando dí a luz, mi pareja y yo decidimos que me quedaría un tiempo al cuidado de mi peque. Dos años después me reincorporé al mundo laboral, pero nunca más volví a esa empresa. Mi hijo tuvo lactancia materna hasta entonces, que tuve que dejarlo en la guardería para poder compaginar los horarios.

En resumidas cuentas…

Como véis, el tema de la conciliación entre familia y trabajo es muy complicado. En algunos casos, gracias al tipo de empleo y a los horarios flexibles, es más fácil de llevar a cabo. Y en otros muchos, la conciliación se convierte en algo insalvable.

Nos queda todavía mucho camino por recorrer, está claro. Lo primero, disponer de mayores ayudas y facilidades para compaginar horarios. Y darle mayor visibilidad a un problema que existe en muchas familias.

Espero que la lectura de este artículo (aunque extensa) os haya resultado amena. Yo he disfrutado mucho conociendo todas vuestras experiencias y vivencias. De nuevo os agradezco enormemente vuestra participación para que esto haya sido posible.

Un abrazo grande a todos y ¡luchemos por mejorar la conciliación!

8 comentarios en “Así vivimos la conciliación familiar: experiencias reales

    1. Pues sí, y nos queda mucho que avanzar todavía en este aspecto. Sobre todo, concienciarse de que las familias debemos ser apoyadas en la compatibilidad de trabajo y crianza. ¡Es muy necesario! Gracias por pasaros por aquí a leerme y comentar. Un besazo! 😊

  1. Gracias por el post compañera, la verdad es que nosotros somos afortunados. Tanto a mi hombre como a mí, nos despidieron tras la noticia de que íbamos a ser padres, fueron circunstancias de la vida, que nos llevaron a buscar alternativas fuera del mundo laboral convencional. A día de hoy, trabajamos desde casa, nos buscamos la vida con proyectos y sueños cómo podemos y queremos, estamos cerca de nuestros hijos, a los que además educamos desde casa, y eso nos hace profundamente felices. Es lo que le deseo a todas aquellas familias que así lo quieran, porque además, no hay nada imposible en este juego de la vida. Un abrazo y gracias.

    1. Gracias a ti por leerme. Sinceramente, poder trabajar desde casa, aunque complejo también, facilita en gran medida pasar más tiempo con los tuyos, la flexibilidad de horarios… Todo es cuestión de organización. Hoy en día es casi un privilegio. Un besazo, guapa!

  2. De repente creo que es una ironía social impresionante. Por un lado sabemos que un bebé necesita de sus padres en sus primeros meses de vida para formar un vínculo emocional que durará mientras tenga vida. Y por otro lado enfrentamos un sistema que no descansa y que busca que los padres regresen cuanto antes a laborar.

    En LAtinoamérica estamos en condiciones mucho menos favorables que en Europa. Aquí en México la licencia por maternidad para la madre son precarios 3 meses. Para el padre, inexistente casi.

    Sin embargo creo que siempre hay una manera. Los hijos crecen rapidísimo, y dejan de ser bebes en un santiamén. Hay que aprovechar y disfrutar al máximo cada una de sus etapas.

    Gracias por invitarme a participar.

    Saludos

    1. Sí, realmente es un sinsentido 😑 Pero realmente al empresario por lo general, lo que le interesa es tener gente productiva. Pocos piensan en la vida personal del trabajador. Si con suerte donde trabajas te respetan como persona, ya tienes bastante ganado… Muchas gracias por colaborar en el artículo y por pasarte por aquí a comentar. Un abrazo muy fuerte! 😘

  3. Lo de convertirse en padre hoy en día es una odisea. En mi caso decidimos que yo me quedaría en casa cuidando de la niña ya que mi sueldo iba a ser solo para pagar una guardería y me saldría lo comido por lo servido. Yo si he renunciado, a mi independencia económica. A mi derecho a aportar económicamente en casa. A ser util fuera de esta… dependo del sueldo de mi marido y doy las gracias.
    Y pienso,que también tengo mucha suerte. Puedo ver crecer a mi hija. He podido permitirme estudiar y es una oportunidad de crecimiento y formación para mi. Pero me gustaría que las cosas hubiesen sido de otra manera. Por ejemplo que mi marido no hibiera tenido que irse a trabajar a los 15 días de nacer la niña… ahora los padres tienen 5 semanas y aun así, pasando por lo que yo pasé me parece poquísimo para apoyar a las mamas recién paridas. Espero que esto vaya cambiando poco a poco…
    Un abrazo!

    1. Sí, es una pena, Merce… Muchas mujeres nos acabamos planteando dejar de trabajar para poder cuidar a nuestros hijos 😑 Porque no puedes combinar los horarios y porque muchas veces pagar quien te los cuide supone desembolsar prácticamente tu sueldo (que encima suele ser bajo). Una pena que no faciliten las cosas, creo que la natalidad baja entre otras cosas por la dificultad para conciliar. Gracias por tu comentario, guapa! 😘

Mi blog se nutre con vuestras opiniones y sugerencias 😉 Así que, ya sabes, puedes dejar aquí tu comentario, ¡será bienvenido!

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